Voto de confianza
Francisco Álvarez Valdez - 07 de Agosto 2004

Este lunes asume el Dr. Leonel Fernández Reyna, como Presidente de la República, y es de esperar que los partidos políticos de oposición, comenzando por el PRD, el Congreso, los ayuntamientos, la sociedad civil, en fin, la sociedad por completo, aunemos esfuerzos con él, con su equipo de gobierno y con su partido para lograr lo más rápidamente posible la necesaria estabilidad perdida.  

Una parte importante de la población votó por el Dr. Fernández para llevarle a la posición más alta de la administración pública, y ahora la nación completa debe otorgarle un necesario voto de confianza para que desempeñe esa posición con el mayor grado de eficiencia posible. No se trata solamente de otorgar una tregua de cien días, como es costumbre, si no de que todo el que tenga algo que aportar en la solución de los graves problemas que enfrentamos, lo aporte. La crisis que padecemos debe llevarnos a todos a actuar como dominicanos sin tener que dividirnos en perredeistas, reformistas, peledeistas, sociedad civil, católicos, protestantes, etcétera. La meta de sacar al país de la crisis debe ser de todos.    

El papel del Congreso será fundamental en esta primera etapa. Muchos no perdonaremos que intereses partidarios frustren o posterguen la aprobación de las leyes que son necesarias para enfrentar la crisis. El papel de los empresarios también será importante. Los intereses sectoriales no pueden perjudicar el interés nacional. Los empresarios, a través de las organizaciones que los agrupan, deben preocuparse porque el sacrificio sea repartido adecuadamente pero jamás pensar que sus intereses no serán tocados. Todos los demás sectores deben asumir conciencia de la crisis que enfrentamos, y eso incluye, entre otros,  a los médicos, a las enfermeras, a los choferes, a los profesores. Sabemos que están pasando privaciones, pero debe comprenderse que la mayor parte de la sociedad está en las mismas e incluso en peores condiciones. Cuando cualquier sector pretenda reivindicaciones que, aunque justas, constituyan un privilegio frente al resto de la población necesitada, todos debemos cerrar filas apoyando que tales reivindicaciones se hagan en el momento apropiado y de la forma más equitativa posible.  

Todos debemos apoyar al nuevo gobierno pero el nuevo gobierno debe asumir conciencia de que no ha sido un cheque en blanco el que se le ha firmado ni el 16 de mayo con al alud de votos que recibió, ni el 16 de agosto con el voto de confianza que debe otorgársele. Debe hacer un serio esfuerzo de concertación. No se trata de lograr unanimidad para tomar las decisiones, pero debe notarse que tienen la capacidad de escuchar las distintas posiciones y ponderarlas e incluso de llegar a acuerdos con otras fuerzas. También deben demostrar con su ejemplo que la austeridad no sólo es para el pueblo sino que también alcanza al gobierno y a sus funcionarios.  

Uno de los mayores retos del nuevo gobierno será el tema de la corrupción. De la pasada y de la futura, de la pública y la privada. Con estos niveles de carencia que padece el país habrá poca paciencia para soportar la rutina de corrupción e impunidad a la que estamos acostumbrados. Habrá muchas expectativas que no podrán satisfacerse señalando como culpable sólo a los jueces. Mientras tanto, mi voto de confianza personal lo otorgó al nuevo gobernante.

Francisco Álvarez Valdez
Abogado

 
07 de agosto 2004