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Jesús
Félix El
Dr. Jesús Féliz Jiménez, Director del Departamento de Prevención de la
Corrupción (DEPRECO), se refirió al libro publicado por Participación
Ciudadana (PC), titulado “Veinte años de Impunidad”, y su comentario
al respecto merece ser contestado. De
acuerdo con lo que publica la prensa escrita, el Dr. Féliz se refirió en
forma negativa al trabajo de investigación realizado por PC, señalando
que contiene errores, y pone de ejemplo el caso de la Dra. Rafaela
Albuerquerque, y que es un “libro hecho con cierto carácter tendencioso”.
La conclusión que arroja el
referido trabajo deja mal parado a todos los que de alguna u otra manera
han participado en los esfuerzos anticorrupción, incluyendo los distintos
gobiernos, fiscales y jueces que han ocupado funciones públicas en los últimos
20 años. Parece que el Dr. Féliz se sintió aludido por la parte que le
corresponde. Y es correcto que se sienta aludido debido a que a él le ha
correspondido la principal responsabilidad en la lucha anticorrupción en
el presente gobierno al haber ocupado la dirección del DEPRECO. En
consecuencia, es entendible la forma en que ha reaccionado el Dr. Féliz,
que lo ha llevado incluso a poner como ejemplo un caso que no le favorece.
El caso de la Dra. Rafaela Alburquerque es señalado en el libro como uno
de los casos no resueltos por el DEPRECO. El Dr. Féliz se refirió a este
caso de la siguiente manera: “...Participación presentó una denuncia
contra Lila Alburquerque ante la Procuraduría General de la República.
Pero sólo recogió la denuncia que Nuria Diera había hecho en su
programa de televisión.” Pretende el Dr. Féliz hacer entender que el
caso era responsabilidad de la Procuraduría y no del DEPRECO y que lo que
PC hizo fue copiar la denuncia de la periodista Nuria Piera. Desafortunada
explicación la del Dr. Féliz. Ciertamente que se trató de un caso
denunciado por la periodista Nuria Piera. Lo insólito es que habiendo
sido denunciado por la televisión, mostrando las evidencias que la señora
Piera logró reunir, el flamante Director del DEPRECO, entonces recién
designado, no hizo absolutamente nada para investigarlo. El Dr. Féliz
sabe, como buen penalista, que el ministerio público no requiere de una
querella o de una denuncia formal para iniciar una investigación. Sabe
perfectamente que hasta por el rumor público puede y debe actuar el
ministerio público. Nada hizo el Dr. Féliz para mover la acción pública
en este caso como en muchos otros. Ante
la pasividad del ministerio público, el Consejo Nacional de PC decidió
recolectar las evidencias presentadas por Nuria Piera y someterlas
a la Procuraduría General de la República solicitando una
investigación al respecto. En ese entonces la imputada era Presidenta de
la Cámara de Diputados y tenía jurisdicción privilegiada, por lo que
correspondía a la Procuraduría General de la República la investigación.
Y resulta que el DEPRECO es una dirección que pertenece a la Procuraduría
General de la República. El
caso quedó engavetado por cerca de tres años y finalmente a finales del
2003 el DEPRECO produce la primera citación para investigar el caso. Lo
curioso es que la primera y única citación se hizo a quien escribe esta
columna, quien en su condición de Coordinador General de PC en el año
2000, le correspondió firmar la solicitud de investigación. Comparecí
al DEPRECO, pero no pude ser interrogado debido a que el expediente no
apareció. Fui citado nuevamente y finalmente interrogado. La persona
encargada del interrogatorio, a una pregunta mía, me informó que el caso
no se había iniciado antes debido a que estaba en el Procuraduría y no
en el DEPRECO, pero que ya había sido remitido al DEPRECO y se concluiría.
A pesar de la confirmación de que el caso se encuentra en el DEPRECO,
ahora su Director, el Dr. Féliz, alega lo contrario. Obviamente, nada se
ha hecho con este ni con muchos otros casos, tal como lo revela el trabajo
publicado por PC. La
razón de la poca eficiencia del DEPRECO ha quedado evidenciada
recientemente. El Dr. Féliz, quien debió asumir la posición que tiene
como un técnico, realmente forma parte de un proyecto político y sus
decisiones se ven contaminadas por el interés partidario. La presencia
del Dr. Féliz en muchas de las actividades proselitistas del candidato
oficial, y sus intervenciones cuando el candidato le solicita su
participación, son una clara muestra de que el DEPRECO se ha politizado.
Por esa razón, en la presentación de su candidato en la El
Dr. Féliz debió seguir el buen ejemplo de algunos importantes
funcionarios públicos, que renunciaron o pidieron licencia para dedicarse
a la campaña electoral y evitar de este modo que sus intereses
partidarios se mezclaran con sus responsabilidades públicas. Pero la
lección es clara: mientras se mezcle la política partidaria con las
labores del ministerio público, seguiremos tal como estamos en relación
con el tema de la corrupción. Y tal vez peor.
Francisco Álvarez Valdez
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