Enseñanzas o Lecciones
Rafael Toribio - 14 de abril 2004

Los acontecimientos ocurridos en el PRD en torno a la prepostulación del ingeniero Hipólito Mejia, primero como precandidato a la Presidencia de la Republica, y después como candidato en busca de la reelección, han dejado importantes enseñanzas o lecciones, según se evalúe esta experiencia, tanto para quienes intentan comprender el quehacer político como para los que han decidido ejercerlo, pero sobre todo para los propios dirigentes de esa parcela política.  

Algo que conviene señalar de entrada es que toda decisión trae consecuencias, positivas o negativas, para quien las toma, y que además de las inmediatas, algunas aparecerán a mediano, otras en el largo plazo. Las consecuencias de nuestras acciones y decisiones nos acompañarán mas del tiempo que quisiéramos, sobre todo cuando se es político y se quiere continuar en esa actividad. Debemos indicar también que toda decisión, sea en forma de acción u omisión, se manifiesta de alguna manera, haciendo evidente para los demás lo que se ha decidido. Esto permite entonces conocer la decisión que se ha tomado, evaluarla y reclamar responsabilidades en su momento, sea ahora o después.  

Las dificultades por las que atravesó el PRD con motivo de la elección de su candidato presidencial, y las distintas reacciones de los líderes que se vieron afectados, nos hicieron evidente lo difícil que es a veces callar cuando quien tiene el poder reclama adhesión política, no aplaudir cuando se solicitan vítores, decir que sólo se llega hasta aquí cuando se reclama continuar, mantener un no, o el silencio, cuando lo que se exige es un sí. La postura asumida por los demás aspirantes, excepto uno, después de la imposición de una de las candidaturas, nos permite apreciar que en la política, al menos en la nuestra, se juega a la contundencia del hecho consumado; a la solidaridad final con una decisión, aunque sea impuesta, por el sentido de pertenencia a un litoral político determinado; a que se espera que siempre será preferible el triunfo de un adversario interno frente al de un contrario externo, sobre todo cuando lo que está en juego es la continuidad en el poder del Estado.  

El PRD ha sufrido un proceso interno traumático donde se ha puesto a prueba la coherencia de personas a  principios; la fidelidad a valores que se creían institucionales; el respeto por la palabra empeñada y a lo que se había defendido por muchos años en distintos momentos de nuestra historia política. En este proceso pudimos observar el cambio, a veces drástico, respecto a anteriores posturas y los esfuerzos por presentar alguna justificación del cambio adoptado. Quienes se habian declarados opuestos a la reelección por razones de principios institucionales y personales terminaron dándole el apoyo al candidato reeleccionista que, según sus propias declaraciones, se habia impuesto utilizando recursos impropios en una competencia política, y mucho menos entre compañeros de un mismo partido. Unos se habian opuestos, de manera rotunda, a la reelección; alguno no se manifestaba en contra de la reelección, pero si a que el candidato fuera el actual Presidente de la Republica. Pero todos, al final, con la excepcion ya indicada, terminaron por apoyarla, directa o indirectamente.  

La necesidad de que el partido continuara en el poder terminó por imponerse y lograr la adhesión o, en el mejor de los casos, el no rechazo de lo que antes se entendía como contrario a los principios institucionales de ese mismo partido. Terminó por triunfar el pragmatismo salvaje que permitió que el aspirante a la reelección y sus seguidores hicieran todo lo que consideraron necesario y conveniente para imponerse. Este mismo pragmatismo salvaje, que aconseja a hacer lo conveniente,  hizo posible que los aspirantes a la candidatura presidencial derrotados terminaran apoyando a quien los  venció, con malas artes, según sus propias palabras,  aceptando lo que antes habían rechazado. Cosas de la política, dirán algunos. Enseñanzas y lecciones interesantes, dirán otros.

Rafael Toribio
(rtoribio@intec.edu.do
)

14 de abril 2004