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La
falta de información financiera Han pasado ya siete meses de que se descubriera el fraude bancario dominicano, y seis meses de que el Gobierno pusiera el caso Baninter en manos de la justicia. De los cinco apresados solamente permanecen dos bajo prisión, Ramón Báez Figueroa y Marcos Báez Cocco. Luis Alvarez Renta y Vivian Lubrano fueron puestos en libertad tras alegar serios quebrantos de salud. El quinto, Jesús María Troncoso, alegó inocencia y apenas fue mantenido unas horas detenido. El juez de Instrucción, Eduardo Sánchez Ortiz, mantiene abierta la sumaria del caso, y hace apenas unos días la Suprema Corte de Justicia lo liberó de responsabilidad ante varias acusaciones que se habían formulado en su contra, por supuestas actuaciones reñidas con su ejercicio de magistrado. El caso Baninter aparentemente perdió importancia. Los abogados del Banco Central para llevar adelante la demanda contra los implicados en el fraude han desaparecido del escenario público. Los abogados de los acusados, diestros en buscar formas para mantener viva la atención y defensa pública de sus defendidos, optaron también por el silencio. Las visitas al juez desaparecieron, como desaparecieron los comunicados en los medios de comunicación de Luis Alvarez Renta y sus abogados (profesionales y empresarios). Tampoco hay razones para que familiares y favorecidos firmen documentos públicos a favor de Vivian Lubrano. Únicamente los funcionarios del área económica del Gobierno, para justificar el descalabro de la economía, mencionan el caso Baninter como fuente de casi todos los problemas que han afectado la estabilidad macro-económica. También citan el caso Baninter los documentos de organismos y bancos internacionales, como JP Morgan, Moody, Standard & Poros y el propio Fondo Monetario Internacional, llamado por el Gobierno. Lo más normal, ante una desaparición tan repentina de la discusión
pública y de los medios, es que la gente se pregunte qué ha pasado con
el caso Baninter. Y que se interese en saber qué ha ocurrido con los
personajes implicados, incluyendo los prestanombres y provechados que
nunca fueron llamados por los tribunales de justicia, pero que se pusieron
a disposición del Banco Central para ser perdonados unilateralmente, sin
que sus casos Sería útil también saber si el Banco Central está cobrando el
capital y los intereses de los préstamos en dólares que había hecho
Baninter a empresas y personajes de la vida dominicana, o si en cambio se
ha llegado a negociaciones para pagar solamente el capital o para
postergar su pago para otra ocasión. Sabemos que selectivamente el Banco
Central decidió pagar algunos de esos depósitos, con sus intereses, con
certificados a título del El país fue informado de la transacción entre el Scotia Bank y el
Estado, a través de la cual se le traspasó a ese banco una parte de la
cartera de Baninter. Pero no sabemos qué ha pasado con la otra parte de
la cartera, y si las intimaciones de no pago que hicieron los abogados de
Báez Figueroa a quienes tenían préstamos de Baninter tuvieron algún
efecto. Hoy día no se sabe quién preside la Asociación Popular de Ahorros y
Prestamos, si Héctor Mateo u otra persona, luego de las decisiones de la
Junta Monetaria ordenando salida de la familia Hazoury de esa entidad, sin
lograrlo. No sabemos si Amable Medina es el Presidente Ejecutivo en
funciones, o si lo sigue siendo en la práctica el doctor Azor Hazoury,
seriamente comprometido en los desaciertos que allí se cometieron y
siguen ocurriendo. El gran problema es que tampoco uno ve a nadie reclamando información
sobre estos temas. Hay muchas cosas pendientes, pero es necesario que
alguien se ocupe de poner al día estos reclamos de información. Fausto Rosario Adames |