Tambien en la opsición
Rafael Toribio - 02 de agosto 2003

Los partidos políticos son tan importantes que pese a su pérdida de credibilidad, legitimidad y representatividad, aún no han podido ser sustituidos por otras instituciones políticas que cumplan sus funciones, sino por otros partidos, o por otras entidades que terminan siendo partidos políticos también. Además, experiencias recientes  indican que a menos partido, no ha habido más democracia.

Desde sus orígenes se ha entendido que los partidos políticos son organizaciones que tienen como finalidad esencial la conquista y el ejercicio del poder desde el gobierno del Estado, no obstante aceptar que algunas de sus funciones pueden ser desempeñadas estando en la oposición. En el sistema político, sobre todo si es de corte democrático, a los partidos se le asignan funciones consideradas como esenciales. Corresponde a los partidos políticos la articulación de intereses particulares, y transformarlos en voluntades políticas colectivas. Así mismo la formación y entrenamiento de quienes asumirán los principales cargos de la Administración Pública,  la presentación de candidatos a los cargos electivos, la representación de la sociedad frente a los órganos del gobierno, la organización del poder político en el Estado, formulación e  implementación de políticas públicas, y la conducción de la sociedad y el gobierno, vale decir, del Estado, conforme a sus principios doctrinarios e ideológicos. Como puede apreciarse, algunas de éstas funciones tienen que ser desempeñadas estando en el gobierno, pero otras pueden realizarse  desde la oposición. Sin embargo, persiste la opinión de que el objetivo esencial del partido político es el ejercicio del poder desde el Estado.  

Con relación a su pretendida razón de ser, materializada en su vocación de gobernar, con cierto desprecio de las contribuciones que  pueden realizarse desde la oposición, la historia política reciente nos indica que muchos partidos se pasan largos años en la oposición, y otros ni siquiera llegan a ser verdaderas opciones de poder, o la pierden en determinadas circunstancias, para no volverla a recuperar. ¿Cómo entender entonces la funcionalidad de los partidos políticos dentro del sistema cuando están en la oposición? Parece que se hace necesario rescatar el rol de los partidos cuando no están en el poder. En ese sentido hay que insistir en que algunas de sus funciones pueden  desempeñarlas estando en la oposición, articulación de intereses y formulación de demandas, por ejemplo, y otras solo estando en el gobierno, como es la de administrar el Estado. Si se entiende que todas las funciones deben ser desempeñadas desde el gobierno, la búsqueda del poder, y el intento de retenerlo por el mayor tiempo posible,  se transforman entonces  en la razón de ser de todo partido, cumpliendo deficientemente  las contribuciones que puede hacer siendo oposición.

La realidad de la lucha política parece aconsejar también una interpretación más amplia de la razón de ser de los partidos, que incluya sus aportes desde la oposición. En las elecciones unos ganan, y pasan al gobierno, y otros pierden, debiendo asumir el rol de opositores, pero el sistema político y la democracia requieren la contribución de todos. Sabemos, además, que algunos partidos han hecho mejores aportes desde la oposición que desde el gobierno.

 
02 de agosto 2003