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El
presidente HM debe abandonar la reelección La
encuesta Gallup para Omnimedia ha venido a reafirmar lo que es un secreto
a voces para cualquier mediano observador del devenir nacional, que el
Presidente Hipólito Mejía tiene muy escasas posibilidades de lograr una
reeelección y que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) podría
ganar los próximos comicios en la primera vuelta. No
se trata de un accidente fruto de la coyuntura económica tras el
descalabro Baninter, sino de una tendencia marcada en las cuatro "encuestas
profesionales" que han sido publicadas desde septiembre del año
pasado, que han evidenciado un grave declive del Partido Revolucionario
Dominicano (PRD). Sería
aventurero afirmar que la crítica situación de los políticos
gobernantes no pudiera ser revertida en los diez meses que restan para las
elecciones, pero las perspectivas económicas no apuntan en esa dirección
y los perredeístas lucen dispuestos a pagar una cuota mayor en desgaste y
desangramiento por las luchas internas que podrían derivar en divisiones.
Tendencias sostenidas Lo más relevante de esta encuesta es que por
primera vez Leonel Fernández y su partido se proyectan como ganadores en
una primera vuelta electoral, con el 51 por ciento. Pero si se prorratea
el 9 por ciento que totalizaron los que no prefieren a ninguno de los
posibles candidatos o no responden, el porcentaje del expresidente sube al
56. Los precandidatos del PRD suman 29.4 y el reformista Eduardo Estrella
14.6 por ciento. La
reacción de los funcionarios gubernamentales ha sido considerar que esta
encuesta no debió realizarse en circunstancias económicas tan adversas,
como si estas pudieran revertirse en pocas semanas o meses. Cuando
estos resultados se comparan con las tres encuestas publicadas dentro del
último año, se comprueba que marcan una tendencia sostenida: reafirman
el vertiginoso ascenso del PLD y su candidato presidencial Leonel Fernández,
el desplazamiento del PRD del primer lugar en las preferencias que ocupó
en casi todas las investigaciones de los últimos 12 años, y la creciente
impopularidad del presidente Mejía y su gobierno. En
la encuesta de Hamilton & Beattie para HOY publicada en agosto del
2002, todavía el PRD encabezaba las preferencias electorales con el 40
por ciento, seguido del PLD con el 29 por ciento. Pero
ya en septiembre del 2002 la encuesta Penn & Schoen para El Caribe
colocó al PLD a la cabeza de las preferencias electorales con 33 por
ciento, desplazando del primer lugar al PRD que sólo registró 28 por
ciento. El
descenso coincide con el período en que empieza la devaluación del peso
y se incrementa la inflación y se deteriora el servicio energético.
Comiezan también los adelantos en el esfuerzo por contener la quiebra del
Banco Intercontinental. En
Febrero del 2003 la encuesta Hamilton & Beattie para HOY ratificó la
tendencia con un punto más para cada partido, en el mismo orden por 34 a
29 por ciento. Cuando
Gallup para Omnimedia mide las preferencias electorales en marzo del 2003,
Leonel Fernández domina absolutamente con un 33.5 por ciento, seguido
entonces por Eduardo Estrella con 12.5, Jacinto Peynado 8.8, Hipólito Mejía
6.8 y Milagros Ortiz Bosch 6.3 por ciento. Es
relevante que Fernández creciera 17.7 por ciento en solo 4 meses, tomando
en cuenta el 51.2 por ciento que registra en la investigación publicada
esta semana. Eduardo Estrella se mantiene con variación menor del 1 por
ciento, mientras Mejía y Ortiz Bosch registran apenas dos puntos más.Estos
tres dentro del margen de error de la encuesta. Sombrías perspectivas Las
perspectivas lucen sombrías para el PRD de cara a los comicios
presidenciales del 2004, pero mucho más si lleva al presidente Mejía de
candidato presidencial, de acuerdo a la percepción generalizada y
ratificada por la encuesta Gallup. En
primer lugar porque todos los analistas coinciden en que los efectos de la
crisis económica que ha conllevado una devaluación del cien por ciento
en menos de un año, se sentirán fuertemente durante muchos meses y en el
mejor de los casos apenas estarían comenzando a revocarse para el próximo
año. El
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que esta semana registró un
tropiezo al conocerse que el Banco Central tuvo que cubrir un déficit de
14 mil 800 millones de pesos del recién vendido Banco Nacional de Crédito,
podría ayudar a la recuperación en el mediano plazo. Pero para ello el
gobierno estará obligado a una rígida disciplina y austeridad fiscal
hasta mucho más allá de los comicios. Puede
ser que la devaluación haya llegado a su tope, pero todavía quedan
efectos inflacionarios y recesivos por registrarse, tanto por las
restricciones monetarias y el alza de las tasas de interés, como por los
nuevos impuestos, la reposición de inventarios y el alza de los
combustibles. En
medio de irritantes apagones se anuncia un nuevo aumento de la tarifa
energética que oscilaría entre 33 y 40 por ciento y se esperan nuevas
alzas en los precios de los combustibles. La factura eléctrica está aún
basada en una tasa cambiaria de 24.79 pesos por dólar, diez pesos menos
que la actual. Y
la Refinería de Petróleo ha perdido 500 millones de pesos en dos meses a
consecuencia de los desajustes cambiarios que terminarán traspasando a
los consumidores, según lo expresado esta semana por su presidente,
Amaury Justo Duarte. Un retiro a tiempo Las
perspectivas políticas tampoco auspician la repostulación ni la
reelecciión presidencial, por lo que muchos analistas insisten en que lo
mejor que pudiera hacer el presidente Mejía es retirarse a tiempo. Bernardo
Vega como otros analistas ha sostenido que el solo anuncio del retiro de
la carrera continuista bajaría algunos puntos a la tasa cambiaria, al
disipar incertidumbres políticas y reducir los temores de un abuso del
gasto público como ha ocurrido históricamente en el reeleccionismo. En
vez de estar adoptando decisiones en orden a su interés de permanecer en
el poder, el presidente Mejía podría recuperar parte del desgaste
concentrándose en hacer frente a los problemas de la nación, colocándose
por encima de las luchas políticas nacionales e intrapartidarias. Mientras
se multiplican las protestas sociales, el PRD aparece inmerso en una
crisis derivada de su incapacidad para celebrar una convención y elegir
candidato presidencial sin dividirse. El proyecto continuista es el
principal catalizador del enfrentamiento. Los
analistas convienen en que terminaría imponiéndose dentro del partido
por efecto del poder presidencial. Pero tiene que vencer a otros 7
precandidatos, algunos de los cuales rechazan absolutamente la repostulación
en el partido blanco, incluyendo a su presidente Hatuey de Camps. Con
o sin división, para esa imposición tendrá que correr mucho
enfrentamiento que devaluarán más al PRD ante el electorado. En esa
lucha se irán varios meses más, según todos los estimados. Y luego
tendría que venir una campaña muy cuesta arriba para alcanzar más de la
mitad de los votos, proporción con la cual Joaquín Balaguer no habría
logrado reelegirse probablemente ni una sola vez. Aún con sus
manipulaciones, el caudillo reformista sólo obtuvo el 35 por ciento en
los comicios del 1990 y el 43 en 1994. - Los devastadores resultados de Gallup No
era necesaria una encuesta para diagnosticar el progresivo descalabro del
proyecto continuista del presidente Hipólito Mejía. Pero la de Gallup
para el Grupo Omnimedia ha resultado devastadora. Según
la investigación, el 76.9 por ciento del electorado considera que el
presidente no tiene posibilidad de ganar las elecciones del 2004. Sólo el
18.1 por ciento entiende que sí lo lograría. Entre los encuestados que
se confesaron perredeístas el 47.3 por ciento le confiere oportunidad. El
resultado fue más contundente ante la pregunta de si cree que Hipólito
Mejía deba mantener su precandidatura presidencial. El 81 por ciento del
electorado en general dijo no, lo mismo que el 62.5 por ciento de los
perredeístas. Y
a la pregunta de si la reelección es perjudicial o beneficiosa para el país,
el 74.9 por ciento la estimó perjudicial, incluyendo al 56 por ciento de
los perredeístas. Sólo el 17.3 por ciento del total, y el 34.7 por
ciento de los simpatizantes del PRD la calificaron como beneficiosa. Vista
por sectores sociales, la encuesta Gallup muestra la rebelión de la clase
media frente al gobierno perredeísta. Ahí el porcentaje de los que creen
que Mejía no debe mantener su precandidatura se eleva 7 puntos para
alcanzar el 88 por ciento, y los que ven la reelección como perjuidical
suben al 84.8 por ciento, 10 puntos más. El
rechazo se acentúa en la zona urbana, en las mujeres y entre los jóvenes,
especialmente los situados entre los 18 y los 24 años, lo que incluye a
cerca de medio millón de nuevos electores. Según
la encuesta, el expresidente Leonel Fernández ganaría los comicios en la
primera vuelta, con el 51 por ciento, casi el doble del porcentaje que
acumulan todos los precandidatos del PRD. Entre estos el presidente Mejía
aparece con tan solo 9 por ciento de preferencias, apenas un punto más
que la vicepresidenta Milagros Ortiz Bosch.Rafael Suberví registra 6 por
ciento y Hatuey de Camps 3 por ciento. Individualmente
Eduardo Estrella ocupa la segunda posición en las preferencias con el 13
por ciento y tiene también una baja tasa de rechazo con 13.7 por ciento. La
situación del presidente Mejía vuelve a tornarse difícil cuando se mide
la tasa de rechazo. El encabeza con el 55.6 por ciento de los encuestados
que no votarían por él.Le siguen Hatuey de Camps con el 28.8 por ciento,
Milagros Ortiz Bosch el 20.4, Rafael Suberví el 17.7, Eduardo Estrella el
15.7,Rafael Abinader el 15.4 y Leonel Fernández y Ramón Alburquerque
15.3 por ciento.- |