... Mucho por hacer
Fausto Rosario - 21 de noviembre 2002   

“La historia de la gobernabilidad en el país enseña que los gobiernos comienzan a dañarse por causa de la corrupción a partir de los dos últimos años, período en que nos encontramos en el presente cuatrenio”. La frase no deja de ser lapidaria, contundente, estruendosa para el mandato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano.

Si procediera de la oposición al Gobierno puede pasar como una descalificación más, algún empeño en desnudar las actuaciones vergonzosas en materia de corrupción del gobierno de turno, aprovechando las debilidades del proceder oficial para perdonar personas que han metido la pata y no se van a joder, pese a la sentencia presidencial.

Pero la frase es del Procurador General de la República, doctor Virgilio Bello Rosa, cabeza del Ministerio Público desde que se inició el Gobierno y quien recibió de manos del Secretario de las Fuerzas Armadas la investigación sobre el fraude de 40 millones de pesos contra Baninter, en el que figura el ex jefe de la avanzada presidencial, conocido como Pepe Goico.

Según Bello Rosa tanto el Gobierno como el Ministerio Público pierden autoridad moral en la lucha contra la corrupción con el proceder del fiscal del Distrito Nacional, Máximo Aristy Caraballo, quien descartó los cargos contra varios de los acusados y determinó que el expediente fuera a un tribunal correccional, pese a que jurídica, moral, económica y políticamente se trataba de un caso criminal.

Del Procurador también depende el Departamento de Prevención de la Corrupción, que en el pasado jugó un rol beligerante en la identificación y procesamiento de casos de supuesta malversación de fondos públicos entre funcionarios del pasado Gobierno.

No olvidemos que el doctor Aristy Caraballo es un hombre consecuente con la aplicación de las calificaciones a su manera, debido a que en el expediente del PEME, cuando se formuló la acusación a varios funcionarios del gobierno peledeísta por el uso irregular de 1,458 millones de pesos, el fiscal decidió excluir del expediente enviado a instrucción a los principales acusados por la Procuraduría General de la República.

En aquella ocasión Virgilio Bello Rosa, además de escribir una carta de protesta, y se dijo que su propia carta de renuncia que luego fue rechazada por el Presidente, enjugó sus lágrimas por el desacierto de Máximo Aristy y el desconcierto en que le dejó la decisión.

Jesús Féliz, director del Departamento de Prevención de la Corrupción, calificó la decisión de ahora del fiscal como desastrosa y descabellada, y como una estocada a la lucha contra la corrupción en la administración pública.

“La decisión deja la impresión de que ahora todos podemos ser corruptos sin temor a que funcionen con eficacia y decencia los mecanismos de persecución de este flagelo”, dijo. Y fue más lejos al considerar que la decisión tiene consecuencias morales, políticas, económicas y jurídicas para la sociedad dominicana, que pierde mucho con la decisión, y para el Gobierno, que igualmente queda mal parado.

En el ámbito político nadie del Gobierno ha querido sacar la cara, nadie ha justificado la decisión del fiscal y muy probablemente pasará algún tiempo antes de que los voceros del oficialismo comiencen a defender la decisión o a decir que es una cosa meramente jurídica, que no tiene nada que ver con la político o con el Gobierno. 

Un tecnicismo que se ha obviado es que Pepe Goico, si se calificaba como criminal su expediente, difícilmente saliera de la cárcel, tomando en cuenta que la misma persona tiene un expediente en suspenso y está en libertad bajo fianza, por el fraude de 90 millones de pesos contra la Lotería Nacional, ocurrido en la pasada administración. 

Si se sumaba un nuevo expediente criminal al historial del oficial Goico Guerrero, la situación del prevenido cobraba tintes difíciles de salvar, independientemente de que al sistema de administración de justicia le falta mucho por hacer.

21 de noviembre 2002