No lloren por ella
Ramón Tejada Holguín - 26 de agosto 2002

No venga a llorar por Argentina. Estudie atentamente lo que allí pasó, sin doctrinarismo ni sectarismo, usted tiene la responsabilidad de no meternos  en el mismo berenjenal. ¿Sabe que nos están subiendo al mismo risco del cual se despeñó la economía de la patria de Gardel? Deje de intentar tapar el sol con el dedo meñique del pie izquierdo. Actúe a tiempo.

Mire, muchos economistas saben que el desbarajuste argentino tiene sus raíces en la forma como se enfrentó la crisis de los 80 y la hiperinflación de 1990. La solución que buscaron para salir de aquella crisis fue lo que llamaron el Plan de Convertibilidad. Este Plan subordinó la política monetaria argentina a la de los Estados Unidos, mantuvo de manera ficticia el cambio de un dólar por un peso.

¿Cómo lograron Cavallo y Menen que esta subordinación aparentara dar buenos resultados? Porque la privatización de las empresas estatales, una serie de préstamos otorgados por la banca internacional, así como la emisión de bonos soberanos permitieron ocultar el verdadero problema de la Argentina: el déficit fiscal. Es decir que el Estado gasta más de lo que produce. Ningún país del mundo puede sobrevivir si el gobierno es reincidente en gastar mucho más de lo que puede recaudar con impuestos, con la gravedad de que lo gasta mal. Esa es la historia argentina desde los 50.

Michael Musa, exdirector del Departamento de Investigaciones del FMI, lo dice de manera dramática, el problema argentino se debe a  “la inhabilidad crónica de las autoridades argentinas de mantener una política fiscal responsable”.

Se lo digo, no llore usted por Argentina. Reflexione. Mejor aprenda a invertir los chelitos que consiguió con los famosos bonos esos, no siga pidiendo prestado que no va a tener con qué pagar. Invierta lo poco que le queda en educación y salud de calidad, gaste menos en Fuerzas Armadas y no se lleve de Menen y la reelección que eso fue lo que descalabró a los argentinos. Si sigue como va, no llorará por Argentina, sino por nosotros, por todos. Voy por mi pañuelo.

ratehol@yahoo.com

26 de agosto 2002