Gobernabilidad Democrática
Ramón Tejada Holguín - 05 de agosto 2002

Cada vez es más común escuchar a los principales dirigentes de los partidos mayoritarios hablar de la necesidad de diálogo y concertación para mantener la gobernabilidad de la nación. Todos estamos de acuerdo con tal necesidad. El problema se presenta cuando se trata de saber qué quieren decir cuando dicen gobernabilidad.

Hay quienes ven la gobernabilidad como una forma de repartirse el poder entre dos partidos para mortificar a los demás. Como quien dice te doy la Cámara de Diputados y la Liga a cambio de que juntos bloqueemos las posibilidades de gobernar o de llegar al poder de tal o cual partido. Para otros gobernabilidad es la capacidad que tiene el gobierno para mantener a la gente adormecida y controlada. Desde esta óptica para que haya gobernabilidad basta con que se  tenga el apoyo congresional para aprobar préstamos onerosos, asignar obras grado a grado o subir el peaje sin consultar con nadie.

Pero la semana pasada evidenció que hay que colocarle el apellido democrática a la gobernabilidad. En otras palabra gobernabilidad no es sinónimo de que el gobierno hace lo que quiere y la gente no protesta, ya sea por temor o porque está adormecida por el clientelismo populista. La gobernabilidad democrática remite a la idea de que el gobierno responde positivamente a las necesidades de la sociedad, que se preocupa por la definición y ejecución de una política social eficiente y eficaz, o sea que cumpla con los objetivos propuestos haciendo con el menor gasto y sin dispendio de los recursos, y que los programas definidos, por ejemplo para combatir la pobreza, realmente contribuyan a reducirla.

La semana que recién termina nos está diciendo que el gobierno y uno de los partidos mayoritarios podrán llegar a acuerdos, pero no lograrán desincentivar el ambiente de protesta que recorre toda la sociedad. Porque este ambiente se relaciona a la falta de eficiencia y de eficacia en las políticas públicas y con la ausencia de diálogo entre los auténticos protagonistas del drama social dominicano.

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05 de agosto 2002