Los bonos de la gobernabilidad

Los problemas de gobernabilidad no son sólo coyunturales y relacionados a políticas específicas, sino que tienen mayores niveles de complejidad.

Ramón Tejada Holguín
EL SIGLO

bonos.jpg (26341 bytes)Ante las cámaras de televisión dos funcionarios muy importantes del área económica se enfrentaron, Andrés Dauhajre y Ángel Lockward. Una vez más se evidenció que en términos de política económica, el gobierno padece de la ausencia de un norte claro, único y preciso, lo cual ya se ha dicho casi hasta la saciedad. Pero, la discusión, esta vez, resulta aleccionadora, porque una mirada atenta nos revela la necesidad que se tiene de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el tema de la gobernabilidad y su relación con las políticas económicas y sociales.

En dos ocasiones Dauhajre advirtió a Lockward sobre los efectos negativos del aumento de la tarifa eléctrica: "Ese aumento puede provocar un estallido social y tumbar las operaciones de los bonos", y luego agregó: "Si aquí se produce un estallido social por el alza de la tarifa eléctrica, que es muy probable que se pueda producir, los días de la participación privada en el mercado eléctrico van a estar contados" (Diario Libre, 14-6-2001).

Quizás sin darse cuenta Dauhajre ha puesto de relieve la relación entre la gobernabilidad, la economía y la política social del Estado. Pero, como buen economista se ha quedado única y exclusivamente en la observación de una arista del problema: la relación entre el deterioro de la calidad de la vida y la posibilidad de estallidos sociales, y la necesidad que tienen los agentes económicos de grados de estabilidad política que le permitan realizar sus actividades libremente, pero el asunto tiene mayores niveles de complejidad.

DEFINIR LA GOBERNABILIDAD. Antes que nada es importante establecer con claridad el significado de este concepto. Para mucha gente gobernabilidad es la capacidad que tiene un gobierno de mantener el apoyo de una buena proporción de la población y de ganar nuevos sectores, es como quien dice una forma de ganar legitimidad. Para muchos, pues, gobernabilidad y estabilidad política son sinónimos.

Desde ese punto de vista la gobernabilidad peligra cuando desde la sociedad se da un nivel de demanda más alta de la capacidad de oferta que tiene el gobierno. Es decir, la gente pide más de lo que el gobierno puede dar. La gobernabilidad, además, es vista si se quiere, como algo que cada gobierno construye. De manera que para mucha gente la gobernabilidad está garantizada porque el ingeniero Hipólito Mejía ganó la presidencia con un amplio apoyo popular y el PRD tiene el control del Senado y es el partido con mayor número de diputados.

Ahora bien, la idea de gobernabilidad va mas allá. La gobernabilidad puede ser vista como un atributo del Estado y de la sociedad civil. Es decir, no es simplemente la posibilidad de respuesta que tiene un gobierno en específico a las demandas de la sociedad civil, sino que forma parte de la visión misma de las demandas que se elaboran desde la sociedad civil. Dicho en otras palabras, la gobernabilidad es la capacidad de procesar los conflictos que tiene una sociedad en su conjunto, es dialogo, intercambio, participación.

Desde esta óptica, los problemas de gobernabilidad no son sólo coyunturales y relacionados a políticas específicas, sino que tienen mayores niveles de complejidad. De manera que el hecho de que una medida económica en específico pueda provocar potenciales estallidos sociales resulta preocupante y es una evidencia de que algo funciona muy mal en el plano de lo social. En ese sentido debe cuestionarse la forma que cada gobierno ha buscado la gobernabilidad.

Así como el PLD se valió del tristemente celebre Programa Eventual Mínimo de Empleo, el PRD utiliza el abultamiento de la nómina estatal y los operativos coyunturales en los barrios. Esta forma de ganarse el apoyo de las masas como una manera de construir la gobernabilidad es herencia de Balaguer, baste recordar la Cruzada de Amor y las "botellas" balagueristas.

Los tres partidos que han dirigido el Poder Ejecutivo tienen grandes responsabilidades en el mantenimiento y profundización de un tipo de gobernabilidad instrumental y coyuntural, y no se han preocupado por los efectos a largo plazo de ese tipo de política. Lo interesante es que la forma de lograr esa momentánea estabilidad política socava las posibilidades de construcción verdadera y más duradera de la gobernabilidad.

GOBERNABILIDAD PARA QUÉ. Hay quien puede pensar que estos asuntos se deben a la maldad de quienes ejercen la política. Pero no es así. Entre otros aspectos, hay que tomar en cuenta que generalmente los políticos actúan en función de sus intereses y necesidades inmediatas, y piensan en lo que puede o no darles beneficios políticos en el momento, por lo que les resulta más fácil tratar de conseguir la estabilidad política en el corto plazo que la construcción de la gobernabilidad democrática.

Esto último es un objetivo de mayor alcance estratégico. En países como el nuestro está relacionado al cambio en la visión asistencial del Estado, el desarrollo de una sociedad civil que participa, la creación de mecanismos de rendición de cuentas, entre otros aspectos.

Además de estos elementos en la República Dominicana de hoy, un obstáculo de importancia es la carencia de una visión global y unitaria de parte de las autoridades.

La preocupación principal de Andrés Dauhajre hijo está en consonancia con su rol de funcionario público. Como director de la Unidad de Programa de Mediano Plazo de Financiamiento Externo, es el encargado de colocación de los llamados Bonos Soberanos. Su visión es cortoplacista y particular: "si hay un estallido social habrá problemas para colocar los bonos soberanos". Lockward, secretario de Industria y Comercio, dice responder a la visión de su jefe inmediato, Hipólito Mejía: luego de aclarar que sólo cumple órdenes planteó: "Nosotros tenemos un problema de flujo de caja mensual, en términos de que el gobierno tiene que dar una cantidad mensual para el subsidio que no ha podido dar y que no puede dar, que si no se reduce, simplemente las plantas se quedan sin combustibles" (Diario Libre, 14-6-2001).

Si el gobierno es incapaz de llevar procesos de negociación exitosos entre sus funcionarios, tendrá aún más dificultades para poder dar pasos en la construcción de la gobernabilidad democrática, especialmente cuando ésta se entiende como la capacidad que tiene una sociedad de procesar los conflictos, lo que implica negociar con los diversos sectores sociales y políticos.

La gobernabilidad democrática es necesaria porque crea el ambiente propicio para estimular los procesos de ciudadanización, lo cual garantiza un tipo de estabilidad política mucho más beneficiosa en el largo plazo. Ver la gobernabilidad desde la óptica de la estabilidad política necesaria para vender bonos estimula la realización de acciones asistencialistas y coyunturales, las cuales, en el largo plazo, atentan contra la cohesión social, es decir, que una parte de la sociedad dominicana se siente como si no perteneciera a la misma sociedad que pertenece la otra parte.

Como ejemplo de esta falta de sentido de pertenencia que atenta contra la cohesión social, podemos citar a un manifestante que dijo a reporteros de Diario Libre A. M., que se transmite por Antena Latina, que parecería que la energía eléctrica es sólo para los riquitos. Declaraciones de este tipo son escuchadas por doquier.

CONSTRUCCIóN DE LA GOBERNABILIDAD. "El desarrollo de una gobernabilidad adecuada depende tanto de la existencia de grandes acuerdos políticos y sociales, en torno a un conjunto de objetivos y modalidades preestablecidas de resolución de conflictos, como de formas institucionalizadas de ejercer el poder en la administración de los recursos económicos y sociales para el desarrollo", dice la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, en la página 66 del documento "Equidad, Desarrollo y Ciudadanía". A pesar de lo que pudiera pensarse, en la República Dominicana existen ejemplos palpables de las posibilidades que brinda el trabajo conjunto entre diferentes sectores sociales. En Santiago existe el Programa de Desarrollo Comunitario (Prodeco) el cual es un esfuerzo conjunto de sectores comunitarios, el Comité de Desarrollo del Sector Nordeste, la PUCMM y León Jimenes.

El proyecto ha tenido éxitos indudables en las áreas de financiamiento de viviendas populares, manejo de desechos sólidos, huertos comunitarios y promoción cultural.

Para José Sánchez, coordinador de Prodeco: "El triunfo del proyecto está en la participación de la gente y las entidades de la ciudad y el gobierno que han encontrado confianza en la comunidad" (Diario Libre, 14-6-2001).

Además de esta experiencia existen otras, como el Foro Social de Puerto Plata, principalmente su Programa de Desarrollo de la Provincia de Puerto Plata, que son evidencias palpables de que el país posee la capacidad de diálogo necesaria para la construcción de la gobernabilidad democrática, a través de la participación y el trabajo conjunto de los diversos actores políticos y sociales. Hay mucha energía que se malgasta en políticas asistenciales, y protestas legítimas que bien podrían ser puestas a trabajar por un objetivo común.

Junio 17, 2001