El país está al borde de un ataque de reformas que afectará a todo el tejido social. Se diría que existe el deseo de reformar el país entero y todos los ámbitos institucionales. Sin embargo, la sociedad le ha prestado más atención a las reformas constitucionales, obviando otros espacios en los cuales su voz está siendo excluida. En los últimos días se han estado dando pasos tendentes a modificar la Ley Electoral 275-97, lo que se discute no es trivial, va directo al sistema de representación del país, y puede tener consecuencias de trascendencia para la gobernabilidad, la legitimidad y el ejercicio del poder político.
La discusión sobre el tema se ha mantenido entre la Junta Central Electoral y los partidos políticos. El movimiento cívico Participación Ciudadana, y algunos comentaristas y analistas políticos, han tratado de llevarla a los espacios públicos. En efecto, la discusión debe ir más allá, debe ser generalizada, hay la necesidad de vistas públicas motivadas. La soberanía reside en el "pueblo", en los ciudadanos, "el objetivo expreso de unas elecciones es la designación por los ciudadanos de quienes - ostentando su representación - van a ejercer poder político en una comunidad" (Josep M. Vallés y Agustí Bosch: "Sistemas Electorales y representativo" Ariel Ciencia Política, 1977, pág. 16).
CAMBIAR DE DOMICILIO AFECTA LA REPRESENTATIVIDAD. Algunos de los aspectos considerados en el intento de modificación de la ley electoral atañen de manera especifica y directa al problema de la representatividad. Por ejemplo, después de sostener que las modificaciones son positivas, Tirso Mejía Ricart, director ejecutivo del Consejo Nacional para la Reforma del Estado, sostiene que "no es constitucional ni justo establecer que los candidatos vivan en la demarcación o distrito electoral donde se postulen. La Constitución de la República señala que los diputados y regidores deben ser nativos o residentes actuales de la demarcación general (Distrito Nacional, provincia o municipio) donde se postulen" (El Siglo 5-4-2001).
En apariencias esto puede ser visto como algo sin importancia. Se dirá a fin de cuentas no importan dónde vivan los y las candidatas, si son "buenos" o "buenas". Pero, sí importa. La propuesta de la JCE agrega al artículo 79, en una de sus partes: "En caso de ser elegidos deberán permanecer domiciliados en su distrito electoral hasta el término de su mandato".
Como bien plantea el artículo 79 de la Ley Electoral vigente las circunscripciones electorales tienen como objetivo "garantizar que los ciudadanos que resulten electos en las elecciones generales del año 2002 y subsiguientes, sean una verdadera representación del sector de los habitantes que los eligen". Permitir la mudanza posibilita que el representante se aleje de sus representados, por lo que estos no tendrían formas de reclamarle de manera directa.
Cuando se trata de los y las regidores(as) la mudanza tiene resultados posteriores más graves. Se supone que el o la regidor(a) defenderá en la sala capitular los intereses de la circunscripción que le eligió, que trabajará en favor de su demarcación con mayor ahínco y decisión si lo que afecte a su comunidad también les afecta a ellos y ellas. Temas como la recogida de la basura, la contaminación, el ruido sería no sólo de interés político para el o la regidor(a) sino que también sería de índole personal, el irrespeto de las ordenanzas municipales sería más difícil si quienes votan pueden ser al mismo tiempo afectados(as).
No tendrían sentido las circunscripciones electorales si se permite la mudanza de quienes sean elegidos. El mecanismo no es del agrado de las formaciones políticas grandes, porque limita su campo de acción en cuanto a las ofertas de candidatura entre sus militantes con mayores recursos económicos, ya que los mismos viven en zonas cercanas. Se trata de afectar las probabilidades de que los militantes de menos recursos accedan a las candidaturas.
ELECCIONES MÁS BARATAS. El respeto de las circunscripciones y las candidaturas que residan en el lugar, abaratan el precio de los procesos electorales. En efecto, los y las candidatos(as) sólo deben hacer propaganda política en las circunscripciones que aspiran representar.
El embadurnar las casas y calles de las localidades, en este contexto, le puede resultar contraproducente, e inclusive restarles votos. La innovación en la promoción estará a la orden del día, y el contacto cara a cara con sus electores tendrá mayores posibilidades.
Las probabilidades de desarrollo de una conciencia ciudadana que valorice el voto local se hacen mayores, y evidentemente se potencializará el trabajo de las instituciones que promueven la ciudadanización y la democracia.
DOBLE REPRESENTACIÓN. Un punto de vital importancia es el aspecto de las llamadas listas electorales desbloqueadas. Como una forma de garantizar un mayor nivel de representación, se ha propuesto que las circunscripciones electorales sean plurinominales.
Es decir que cada partido presente una lista de más de un candidato, según el número de electores de la zona que representará. A pesar de la oposición inicial del PRD, se ha logrado establecer que entre los candidatos no exista ninguna jerarquización. Los partidos presentan los candidatos en orden alfabético y la gente vota por quien deseé votar de esos candidatos.
El mecanismo es totalmente positivo, que limita las posibilidades de arrastre, y también presenta una doble representatividad del o la candidato(a).
En efecto, por un lado quien salga electo lo fue en la boleta de un partido determinado al cual por disciplina partidaria debe responder, pero, al mismo tiempo el candidato o la candidata fue votado(a) por la ciudadanía de forma directa. Este aspecto, unido a la imposibilidad de mudarse podría influenciar positivamente en las actuaciones de quienes salgan elegido.
Aunque existen voces contrarias, todavía, a las listas desbloqueadas. Según Wanda Méndez: "Los jueces se han reunidos de forma separada con la dirigencia del PRSC, PLD y PRD. También, los delegados técnicos de los partidos se reunieron cuatro veces con los técnicos de la JCE. Llegaron a consenso en algunos aspectos, pero no hubo acuerdo para la asignación de los escaños, por lo que el tribunal decidió consultar a la cúpula para llegar a acuerdos. El PRD era el único partido que disentía con las posiciones de la JCE y de los partidos. Luego de la reunión con los jueces, el PRD decidió no oponerse a nada y apoyar la posición del tribunal" (El Siglo, 4-4-2001).
ELECCIONES SIN ELECCIÓN. Hay muchos aspectos positivos en la propuesta de modificación de la Ley Electoral que ha hecho la JCE. Sin embargo, hace falta tomar en cuentas, así como en el caso de la reforma constitucional, la participación de la ciudadanía, y particularmente de los partidos y movimientos pequeños.
En el argot de las ciencias políticas se habla de elecciones sin elección (elections wthout choice) existen trabas significativas para la participación plural de la ciudadanía, cuando hay quienes tienen la sartén agarradas por el mango. La actual ley electoral coloca trabas importantes para el surgimiento y desarrollo de agrupaciones políticas y movimientos fuera de los grandes partidos dominicanos.
Necesariamente no estamos hablando de elecciones sin elección, pero sí de intentos evidente de limitar las opciones de la ciudadanía, de circunscribir las probabilidades de ser electo a la pertenencia a un partido ya establecido.
Para Virtudes Alvárez del MIUCA: "Si bien las modificaciones propuesta
son importantes, de todas maneras hay elementos que siguen hiendo en contra de
los movimientos emergentes, sobretodo los de vocación liberal democrática, que
tiene que lograr llenar estos requisitos con su propio trabajo, ya que a los de
derecha los subvencionan los partidos de los cuales estos se hacen satelites.
Pero, además hay una actitud contraria a los movimientos pequeños y
emergentes, por ejemplo a los partidos pequeños se le sacó del centro del
computos en las elecciones presidenciales." A los partidos no se les da
participación en los procesos de discusión de la nueva ley electoral y sólo
se concerta entre los tres grandes, como si los pequeños no existieran.
El furor por las reformas recorre todos los ámbitos de la sociedad dominicana,
en algunos casos -como el de la constitución- la sociedad a logrado dejar
escuchar su voz, en otro la sordera y el control siguen comiendo con su dama. La
discusión sobre la reforma a la ley electoral debe democratizarse y ampliarse.