Mirar hacia el interior:
las concertaciones posibles y fructíferas

Ramón Tejada Holguín / EL SIGLO


La semana pasada el Presidente, ingeniero agrónomo Hipólito Mejía, envió un mensaje de aliento a la población dominicana. Dijo que el momento es propicio a la reflexión y pidió la unidad de los dominicanos para enfrentar los nuevos retos que se avecinan. "Les hago un llamado sincero a todos los dominicanos, sin importar sus inclinaciones políticas, para que dejemos de lado los combates en el frente político" (El Siglo, 3-10-2001).

Reconoció, el Presidente, que el paquetazo económico fue demasiado rápido y el paquetazo social ha ido demasiado lento (El Siglo, 3-10-2001). Como quien dice que no ha podido darse respuesta a las demandas sociales, mientras que se han tenido éxitos notables en materia económica y de recaudación. El discurso no ha sido lo suficientemente debatido, ni se han dado pasos claros a favor de esa necesaria concertación, por lo menos en lo que atañe a la definición de una política social que permita evitar que se deteriore aún más la situación de los sectores más pobres y vulnerables.

¿A qué se debe este rezago de lo social frente a lo económico en el plano de las prioridades del gobierno? En América Latina este desfase está basado en la creencia de que las políticas sociales están subordinadas al desarrollo económico, ya que éste en sí mismo traerá el desarrollo social. Esta idea ha sido debatida y combatida, pero se encuentra en el fondo de las visiones reinantes en la mayoría de nuestros gobiernos.

Así, una política social es entendida como asistencialismo, ayudas puntuales y específicas. No se le asigna la importancia que para el desempeño económico mismo tiene una buena política social. En efecto, una política social debe ser vista como generación y fortalecimiento del capital humano y el social, es decir como una forma de capacitar a los seres humanos para que puedan realizar buenos aportes a la sociedad en su conjunto.

El asistencialismo, las dádivas, las ayudas en nada contribuyen al desarrollo personal de quienes la reciben. Por el contrario, tienden a crear "pobres profesionales" que viven de la caridad pública, lo que se convierte en una forma de perpetuar el clientelismo. Esta visión de la política social no funciona como estimulante del desarrollo económico, en tanto que no contribuye con el aprovechamiento de las potencialidades de la gente, por el contrario, lo castra, se convierte en un obstáculo.

Pero, esto no es lo único que explica la situación actual de la política social del gobierno del agrónomo Hipólito Mejía. El llamado paquetazo social, dado a conocer por el gobierno en febrero de este año, tenía una serie de bondades indudables, fruto de haber sido formulado a partir del conocimiento de algunas experiencias exitosas en otros países de América Latina. La formulación realizada por el Presidente en aquel discurso de febrero, podía tener algunos aspectos discutibles, como el hecho de que veía la Ley de Seguridad Social como la mejor posible.

En aquella ocasión estaba claro que el objetivo de la política social no era aliviar los efectos de las políticas económicas, sino que se trataba de que el Estado contribuyera con los sectores más vulnerables de la sociedad de manera que éstos puedan desarrollar sus potencialidades y capacidades. Además, se manejaba una visión integral de lo social. Se intentó crear mecanismos de coordinación entre los distintos sectores: salud, educación, vivienda, proyectos focalizadores de la pobreza. Como quien dice, la idea es evitar que cada cual ande por su lado.

LA FRAGMENTACIÓN. Ahí fue donde se presentaron las principales dificultades. No se pudo lograr la creación de un organismo rector de lo social, es decir de un auténtico y funcional gabinete social. Se han creado diversos organismos que dan el poder a una u otra institución gubernamental, pero ninguno ha logrado establecer una coordinación eficaz con los demás funcionarios del área, y todos han querido liderar el proceso.

Podría decirse que las luchas políticas intestinas del PRD y los diversos feudos creados en el área social han provocado que el paquetazo social, como bien ha dicho el Presidente, marche "demasiado lento". El llamado que hace el Presidente de que no sigamos "politizándolo todo, no es momento para seguir profundizado nuestras diferencias" (El Siglo, 3-10-2001), debe verse no sólo como un llamado dirigido a la oposición, sino también a los grupos internos dentro del PRD.

Una política social que no tome en cuenta las verdaderas necesidades de la gente no podrá cumplir sus objetivos. La mejor forma de conocer esas necesidades es saber cuál es la visión de los potenciales beneficiarios, cuáles son, para ellos, los principales problemas y cuáles los más prioritarios, para así poder asignar los recursos de manera más eficiente y eficaz.

Precisamente, esa fue otra de las bondades del paquetazo social, que establecía con claridad que los pobres no eran simples objetivos de ayuda, sino que también eran sujetos activos, que debían tener algún tipo de participación, ya que así se estimulaba la reducción de la exclusión social y política, y no sólo la económica.

En esta materia tampoco hubo avances. Se creó un Consejo Consultivo del Gabinete Social, formado por diversas organizaciones de la sociedad civil, sin embargo este consejo sólo ha realizado una reunión: aquella en la que se juramentó.

Si quienes están llamados a diseñar y ejecutar dicha política se encuentran separados viendo sus diversas áreas como feudos y preocupados por sus posibles candidaturas, será difícil promover la participación de los pobres sin que medie el clientelismo, de manera que se pueda lograr materializar un plan como el formulado en febrero por el Presidente de la República.

La situación se torna más preocupante al observar la reactivación del PPH. Guido Gómez Mazara ha dicho que el PPH, es decir el grupo que acompañó a Mejía en su proyecto presidencial, debe reactivarse y presentar sus propias candidaturas congresionales y municipales (El Siglo, 13-10-2001).

¿EXISTEN PROBABILIDADES DE ROMPER EL CÍRCULO? El Poder Ejecutivo debe mirar hacia el interior, no sólo para enfrentar las luchas intestinas, sino en el sentido de una diversidad de actividades exitosas en el plano municipal, en las cuales participan algunos de sus dirigentes locales, que pueden servir de modelo para la articulación de una verdadera política social, y la concertación a favor de la cual tanto se habla y en beneficio de la cual pocos dan pasos concretos.

Desde los municipios se viene observando experiencias exitosas en el plano de la concertación y el trabajo coordinado entre diversas organizaciones públicas y privadas, que están dando frutos excelentes. Las experiencias en el ámbito municipal son múltiples y diversas, todas tienen como eje común la participación de los munícipes en las cuestiones que les atañen.

En Puerto Plata, entre los años 1992 y 1993 se comenzó a realizar las actividades que dieron como resultado la fundación del Foro Social de la Provincia de Puerto Plata, una experiencia interesante de coordinación y concertación entre los ayuntamientos, las comunidades y las ONGs que allí trabajan.

En Villa González la Fundación Solidaridad de Santiago, el síndico, la Sala Capitular y las organizaciones de la comunidad, han dado vida al proyecto Concertación y Desarrollo Municipal en Villa González. Los síndicos de La Vega y Constanza también han llevado a cabo experiencias de coordinación y concertación entre las organizaciones que actúan en el ámbito de sus territorios.

Casi en todos los casos lo primero que se hace es llevar a cabo un proceso de negociación y concertación entre quienes se supone deben ser los principales protagonistas. En Villa González, por ejemplo, en los inicios del proyecto el síndico pertenecía al PRD, mientras que el presidente de la Sala Capitular pertenecía al reformista, y ambos, junto a la Fundación Solidaridad, lograron trabajar en común; luego se eligió un nuevo presidente de la Sala Capitular, ahora perteneciente al PLD y, sin embargo, el proyecto no ha sido afectado y los tres partidos presentes en la Sala Capitular trabajan a favor del proyecto.

El Foro Social de la Provincia de Puerto Plata ha trabajado con síndicos de los diversos partidos, y los logros materiales y tangibles son enormes. Una visita a las comunidades en las cuales operan proyectos como el de Villa González, la provincia de Puerto Plata, o en sindicaturas como la de La Vega, Constanza y algunas de la Línea Noroeste, entre otras, nos puede dar la medida de los efectos de la participación comunitaria en la definición de los principales problemas de la comunidad.

LO INTANGIBLE. Estas experiencias tienen aspectos intangibles importantes. En primer lugar contribuyen a la gobernabilidad, entendida como la capacidad de una sociedad de conversar y procesar los conflictos. Gobernabilidad es que las acciones que se lleven a cabo en materia social, económica y política tengan niveles de legitimidad importantes, de aceptación de parte de la sociedad.

Estas experiencias municipales logran esto a través de los encuentros participativos, en los cuales se lleva a concertar sobre cuáles son los principales problemas y su priorización. En Villa González, por ejemplo, recientemente el síndico hizo una rendición de cuentas a la comunidad, y luego se procedió a establecer las prioridades para el siguiente año.

Esta experiencia que asemeja el famoso presupuesto participativo de Puerto Alegre, Brasil, en el cual la comunidad participa en el establecimiento de las prioridades del ayuntamiento en términos de inversión social, se ha ido generalizando. Ya se habla de experiencias similares en La Vega y Constanza, por ejemplo, además de la de Villa González.

Otro de los frutos importantes es que se reduce la dilapidación de recursos y la duplicación de esfuerzos. En casi todas las iniciativas existentes una de las primeras actividades es realizar un inventario de las organizaciones del municipio, y establecer las diversas áreas de trabajo de cada una. Los procesos de concertación entre los ayuntamientos, las comunidades y las organizaciones permiten que cada cual defina con claridad su ámbito de acción y el papel y rol que debe jugar en el mismo.

Hay desafíos evidentes. No todo es color de rosas. Para Juan Castillo, director ejecutivo de la Fundación Solidaridad, uno de los desafíos de importancia es vencer "una cultura política dominicana caracterizada por el clientelismo, el patrimonialismo y una visión centralista". Sostiene que las actividades realizadas y los procesos de rendición de cuenta que le acompañan constituyen la mejor forma de combatir ese obstáculo, de enfrentar ese desafío.

Carlos Sánchez, del Foro Social de la Provincia de Puerto Plata, se preocupa por el manejo político que en ocasiones se le quiere dar a este tipo de iniciativa, y cuenta cómo se tuvo que vencer la resistencia de algunos de los actores políticos importantes de la provincia.

Para ambos el secreto es la participación, y el hecho de dar esperanzas a la gente, que vea que sus esfuerzos dan algún resultado. Estudiar esas experiencias municipales y otras muchas puede ser de gran ayuda para que el Gobierno central haga un uso más eficiente y eficaz de los recursos, y para que los trescientos pesos de ayuda a sectores pobres, que se ofrecerán a través de una tarjeta, no sean usados desde un punto de vista clientelar y de promoción política. Además, de esta manera se contribuirá con la aceleración de la aplicación del Paquetazo Social, que tanto preocupa al presidente, como lo señaló en su último discurso.

14 de Octubre, 2001


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