Ramón Tejada Holguín y Nelson Rodríguez / EL SIGLO
Uno de los aspectos más resaltantes de la entrega de ayer de la encuesta que
elaboró para EL SIGLO la Penn, Schoen & Berland, es la sensible reducción
en los niveles de satisfacción con la gestión del presidente Hipólito Mejía.
En febrero pasado el 65 por ciento de los encuestados mostró algún nivel de
satisfacción, mientras que en la encuesta actual, aplicada del 21 al 24 de
julio, sólo lo hizo el 47 por ciento, para una reducción de 18 puntos
porcentuales en sólo seis meses.
De esta cifra llama poderosamente la atención que el crecimiento de los niveles
de insatisfacción hacia la gestión del presidente Mejía se evidencia por
igual en todos los sectores sociales. E inclusive, entre quienes le votaron ha
crecido la insatisfacción.
Hace seis meses una de cada diez personas que votó por Mejía expresó algún
nivel de insatisfacción, mientras que hoy cerca de 4 de cada diez votantes por
Mejía se siente insatisfecho con su gestión presidencial.
Los niveles de insatisfacción de un país con su gobierno, afectan
sensiblemente la producción y la confianza misma en el futuro de la nación, lo
cual puede motivar, entre otros factores, el aumento de la delincuencia y la
criminalidad, estimular la emigración de los trabajadores más calificados y
reducir los niveles de inversiones.
La respuesta a la pregunta de si la situación económica del país es mejor o
peor que hace un año, tuvo una respuesta con una combinación explosiva. Un altísimo
porcentaje de la clase baja (67%), de la media (69%) y de la alta (57%)
respondieron que ahora la situación es peor que hace un año.
O sea, los problemas en la base económica hacen coincidir en una misma valoración
a sectores de estratos sociales muy diferentes, lo que de por sí debe mover a
reflexión a las autoridades gubernamentales, porque puede ser el indicativo de
que no hay confianza en el futuro inmediato.
Esta realidad en la que la mayoría de los dominicanos, sin excepción de clase
social, entienden que la situación es peor que hace un año, puede conllevar
también a una crisis de confianza y acarrear graves dificultades a la
gobernabilidad.
MEJíA Y SU GOBIERNO ES LO MISMO. La expresión de niveles de insatisfacción
similares por el presidente Mejía y por su gobierno revela que la población
tiende a identificar al presidente con su gobierno.
En efecto, el 53 por ciento de los dominicanos dice que está insatisfecho con
la labor del presidente Mejía y el 58 por ciento opina lo mismo de la labor del
gobierno actual. La diferencia es de apenas 5 puntos porcentuales, los cuales
bien pueden ser ubicados dentro de los márgenes de error.
Podría parecer lógico que la gente identifique al presidente con el gobierno.
Pero, esa no ha sido la tónica en la política dominicana. Los últimos
presidentes dominicanos han intentado separarse de sus gobiernos.
En el caso de Balaguer se habló del "anillo", y en el de Leonel de un
"anillito" de funcionarios que rodeaban al Presidente y no informaban
correctamente de la situación del país.
Mejía por el contrario tiende a ser identificado como responsable de lo que
ocurre a nivel del gobierno en general, probablemente debido a que ha asumido
directamente la defensa de sus funcionarios y en más de una ocasión ha asumido
personalmente la responsabilidad de acciones realizadas por algunos secretarios
de Estado y otros incumbentes.
Se recuerda el caso, para ilustrar con un hecho reciente, de la asignación del
acueducto de la Línea Noroeste, y la forma en que defendió en más de una
ocasión las ejecutorias del secretario de Industria y Comercio, Angel Lockward.
Por demás, en otras ocasiones ha desautorizado funcionarios, y ha dejado en
claro su papel como jefe de gobierno, argumentando que él es el único vocero.
Esta identificación entre Gobierno y Presidente está asociada al estilo de
gestión del agrónomo Mejía, el cual consiste en una extraña mezcla de
concentración de poder y falta de supervisión de sus subalternos.
Esto es, que a pesar de lo que dice públicamente, de los consejos de gobierno
en los que los funcionarios están compelidos a exponer públicamente sus
realizaciones y proyectos; a pesar de los boches y exigencias, Mejía no
mantiene un claro nivel de supervisión de sus secretarios de estado, ni
establece líneas de trabajo en conjunto.
Precisamente, el fin de semana pasado, organizaciones de la sociedad civil, en
un balance al primer año de gestión gubernamental, dicen que uno de los
aspectos más negativo ha sido la incapacidad para articular y poner en
funcionamiento el llamado "paquetazo social".
CAMBIOS EN EL PRSC. Un elemento a tomar en cuenta que nos aporta la entrega de
ayer de la encuesta, es el cambio observado entre quienes votaron por Joaquín
Balaguer en mayo del 2000.
En la encuesta aplicada en febrero, un 43 por ciento de los votantes de Balaguer
expresó algún nivel de insatisfacción con la gestión de Mejía, mientras que
el 46 por ciento manifestó cierta satisfacción. En la encuesta actual, 80 por
ciento expresa insatisfacción, y el 20 por ciento satisfacción.
El dato revela que una parte importante de la cúpula del PRSC, incluyendo a su
propio líder, no se encuentra en sintonía con quienes simpatizan por Balaguer
y el partido del gallo colorao. En efecto, el apoyo del reformismo al PRD y a
Mejía ha sido abierto y franco, e inclusive connotados miembros y algunos
dirigentes de dicho partido participan en las esferas gubernamentales.
Con excepción de lo del parque Mirador del Este, el PRSC ha apoyado las
acciones de más envergadura del gobierno, hasta llegar a endosar su paquetazo
económico.
De ahí que la variación negativa de lo que opinaban en febrero sobre la gestión
de Mejía las personas que votaron por Balaguer, puede ser el reflejo de la
crisis que sacude a esa organización política y de cómo la base no refrenda
la actitud contemporizadora de la cúpula de ese partido.
El 75 por ciento de las personas que sufragaron por Danilo Medina en las
elecciones pasadas votaría ahora por Leonel Fernández. Apenas un 3% conserva
su adhesión a Medina. La popularidad del ex mandatario también se manifiesta
en la respuesta a la pregunta ¿Por quién votaría usted si las elecciones
fueran hoy? Un 28% de los consultados dijo que por Leonel, un 27% lo haría por
Balaguer y un 31% por Hipólito Mejía. Más claro, ni el agua.
7 de Agosto, 2001