El
gobierno sigue esperando agosto
para anunciar un plan para
enfrentar la crisis económica, e
imponer austeridad mientras
crecen las demandas y protestas
sociales
Con el petróleo acercándose a
los 150 dólares por barril se
generaliza el consenso de que el
país está ya sumido en una
crisis económica que amerita
urgentes decisiones
gubernamentales que sin embargo
se aplazan para el mes próximo a
la espera del inicio del nuevo
período de gobierno.
El incremento de los precios de
los combustibles, del transporte
de pasajeros y de carga, y de
los alimentos eleva las
expectativas inflacionarias en
tanto se generaliza la
convicción de que no hay margen
para aumentar los tributos y que
se impone una drástica reducción
del gasto público, comenzando
por los subsidios.
Las inquietudes sociales también
se intensifican en los últimos
días, con protestas y demandas
que han obligado al gobierno a
abrir negociaciones con los
médicos y los transportistas,
mientras un aumento del 50 por
ciento al sueldo de los
diputados incentiva los reclamos
de revaluación salarial.
El diagnóstico del CONEP
La semana comenzó con la
presentación de un diagnóstico
del Consejo Nacional de la
Empresa Privada (CONEP) sobre la
situación económica y los retos
que afronta, sobre el cual
presentará propuestas en las
próximas semanas.
El documento contiene una
crítica a las políticas
implementadas, especialmente en
el ámbito energético y el gasto
público, muy en particular a los
subsidios, en detrimento de la
inversión en salud y educación,
y las disposiciones monetarias
que han estimulado las
importaciones, y desincentivado
la producción nacional y las
exportaciones, con el
consiguiente escalamiento del
déficit en la cuenta corriente
de la balanza de pagos, que este
año superaría los 4 mil millones
de dólares. Deplora un modelo de
crecimiento desequilibrado que
deja rezagados los sectores de
la economía real –industria,
agropecuaria, minería, turismo,
zonas francas y construcción-
que sólo crecieron 23.6 por
ciento en 7 años, en tanto
privilegia el comercio, las
finanzas, comunicaciones y
energía, que se incrementaron
106 por ciento en el mismo
período.
El diagnóstico muestra
preocupaciones por el
desequilibrio fiscal y sus
repercusiones macroeconómicas,
sosteniendo que los frutos de
las tres reformas tributarias
del período gubernamental que
termina se han consumido en
incremento del gasto público,
especialmente en el subsidio a
la energía.
Señala que esta nación es de las
más caras, y que cimentar el
crecimiento de la economía en
base al anclaje del tipo de
cambio, mientras los costos
internos siguen subiendo tiende
a elevar la vulnerabilidad del
país ante los choques externos.
Para el sector empresarial a no
hay fuentes impositivas
susceptibles de generar mayores
recursos sin provocar serias
distorsiones y afectar la
competitividad, por lo que
consideran que las dificultades
de la economía tienen que
enfrentarse con importantes
reducciones del gasto público y
la reorientación de las
políticas sociales.
Desguañangue fiscal
Entre economistas, empresarios y
analistas crece el consenso de
que la reciente reelección
presidencial ha conllevado lo
que Bernardo Vega acuñó como
desguañangue de la economía, que
condujo a las autoridades
monetarias a reducir el
circulante a costa de más de 400
millones de dólares sacados de
las reservas, y con la elevación
de las tasas de intereses y el
encaje de la banca denunciado
como de efectos perjudiciales a
las actividades productivas por
el veterano banquero Alejandro
Grullón.
No sólo el CONEP diagnostica un
panorama preocupante, sino que
Vega, Carlos Despradel, Eduardo
García Michel, Apolinar Veloz y
otros reconocidos economistas
hablan abiertamente de aprietes,
y de crisis económica,
financiera y energética, en
tanto deploran que las
autoridades no hayan informado a
cuánto asciende el déficit
fiscal de la primera mitad del
año, determinado por el interés
electoral.
Según García Michel entre enero
y marzo se registra un déficit
de caja de 8 mil millones de
pesos, que podría ser mayor. Eso
a pesar de que el gobierno
recibió 4 mil millones de pesos
que no se esperaban, por efecto
de los beneficios de la venta de
acciones de la licorera Brugal.
Según un "informe preliminar" de
la secretaría de Hacienda las
recaudaciones crecieron un 10
por ciento en el primer semestre,
pero el gasto corriente se
incrementó en 33 por ciento.
Analistas como Alejandro
Fernández, Miguel Guerrero,
Rafael Toribio, Fausto Rosario,
Enmanuel Castillo y César Pérez
han considerado que la situación
económica se escapa de control y
que el gobierno no tiene por qué
esperar al 16 de agosto para
proponer un plan de contingencia
frente a los desequilibrios
externos e internos. Hasta
funcionarios del nivel del
secretario de Economía
Temístocles Montás, el
subsecretario de Planificación
Guarocuya Félix y el
superintendente de Bancos Rafael
Camilo han reconocido que ese
plan no podrá basarse en nuevos
incrementos de los tributos,
sino en reducción del gasto y
austeridad.
Preparan seminario
Llama la atención la reducción
del ritmo de las reuniones que
venía realizando el presidente
Leonel Fernández con su gabinete
económico. Se había anunciado un
seminario para fines de este mes,
pero el jueves el bien informado
reportero de HOY Manuel Jiménez
informó que será en los primeros
días de agosto, y que se ha
postergado la toma de decisiones
hasta la nueva juramentación del
mandatario el 16 de ese mes.
Pareciera que la crisis ha
tomado de sorpresa al gobierno,
pero fuentes bien informadas
indican que no es así y que
desde antes de las elecciones ya
los técnicos de la secretaría de
Economía y Planificación habían
identificado los diversos
escenarios de crisis con sus
respectivas opciones.
Los analistas enfatizan que
todos los diagnósticos y las
políticas a ser adoptadas están
contenidos en numerosos estudios,
por lo que sobraría un nuevo
seminario. Señalan los recién
publicados de la Comisión
Económica para América Latina y
la Secretaría de Economía, el
Informe sobre Desarrollo Humano
del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, el
del CONEP y las últimas
recomendaciones del Fondo
Monetario Internacional.
Aunque tras las elecciones de
mayo pasado el mismo presidente
llegó a sugerir un posible pacto
para la gobernabilidad, la idea
parece haber caído en el vacío y
el gobierno no ha concretizado
nada al respecto.
Algunos adelantos
Algunos anuncios formulados por
altos funcionarios indican que
tienen conciencia de las medidas
a adoptarse, y podrían ser
considerados como adelantos de
lo que viene. Por ejemplo el
martes el director de la
Corporación de Empresas
Eléctricas Estatales, Radhamés
Segura, dio por hecho que el
subsidio a la energía será
focalizado a los barrios más
pobres por medio de la "Tarjeta
Solidaridad" y lo mismo se ha
dicho del subsidio al gas
propano.
El programa de reducción de
apagones, que se implementa
desde el anterior gobierno,
sería suprimido. También dijo
que harán una división de las
distribuidoras de energía Norte
y Sur en manos del Estado,
contemplándose la posibilidad de
pasarla al sector privado "para
su administración". Como parte
de un programa de ahorro
energético adelantó la próxima
distribución de tres millones de
bombillas debajo consumo.
Sin embargo, todas esas medidas
y otras han sido objeto de
repetidos anuncios por parte del
gobierno, que al comenzar el
período llegó a plantear
concursos para la
recapitalización privada de las
dos distribuidoras de energía.
Por su parte el secretario de
Agricultura, Salvador Jiménez,
concluyó junio anunciando el
pronto inicio de un "Programa de
Apoyo a los Productores
Nacionales" con el objetivo de
enfrentar la crisis alimentaria
internacional.
Al comenzar esta semana se dio
por hecho la supresión del
subsidio al gasoil para los
transportistas, pero ya el
jueves funcionarios
gubernamentales concluyeron
acuerdos con los transportistas
que implican mantenimiento de
subsidios y congelación de
precios del gasoil y el gas
licuado, entre otras concesiones
para evitar las alzas de las
tarifas.
Demandas y protestas
En el complejo panorama
económico social asomaron esta
semana mayores demandas y
algunas protestas sociales y el
gobierno abrió negociaciones no
sólo con los transportistas que
habían aumentando sus tarifas en
las últimas semanas, acuciados
por el incremento de los costos
de los combustibles, sino
también con el Colegio Médico
que lleva más de 6 meses
paralizando los hospitales
públicos en reclamo de un
reajuste salarial.
Los camioneros agrupados en la
Federación Nacional de
Transporte Dominicano iniciaron
una escalada de protestas,
paralizando por medio día sus
servicios, tan pronto se anunció
la supresión del subsidio al
gasoil.
El Foro Social Alternativo y
otras agrupaciones populares
piquetearon la secretaría de
Industria, anunciando otras
movilizaciones en reclamo de
reducción de los impuestos a los
combustibles y un incremento
salarial del 60 por ciento.
Mientras el Colegio de
Ingenieros, Arquitectos y
Agrimensores pide duplicar los
salarios de entre 8 y 10 mil 500
pesos de sus miembros en la
secretaría de Obras Públicas.
También dirigentes de diversas
centrales sindicales han
anunciado próximas
movilizaciones en reclamo de un
reajuste salarial que el
empresariado considera inviable
en las actuales circunstancias,
pero que ha sido incentivado por
el reciente incremento del 50
por ciento en los sueldos
básicos y gasto de
representación de los diputados.-